La situación llenó de preocupación y tensión tanto al vocero de la entidad, Jacobo Mateo Moquete, como a los miembros de la prensa que se encontraban en el lugar. Pocos minutos después que el jefe policial, Manuel Castro Castillo y el embajador abandonaran el salón donde se desarrolló la jornada informativa, se notó que la puerta de acceso al lobby de la institución estaba cerrada.
Los periodistas y reporteros gráficos pidieron que se esclareciera el hecho, a lo que el vocero policial se movilizó rápidamente para investigar. Poco tiempo transcurrió y abrieron la puerta, permitiendo que tanto el personal de la prensa como los visitantes que estaban fuera pudieran entrar.
Más tarde, Mateo Moquete comunicó que el teléfono celular del diplomático estaba en una mesita del despacho del jefe de la Policía, donde se habían reunido previo al inicio de la rueda de prensa.
