
MEXICO.-«Elegimos un vagón que tuviera luz y no hubiera niños. Un niño no es capaz de entender este mensaje. Entonces saqué la cámara y cuando ella se quitó la ropa y se quedó desnuda se creó un silencio total de las 60 personas que allí había. Se quedaron perplejas sin hacer un ruido.
Una familia que había justo detrás de ella que entendió la idea nos hacía gestos agradeciendo el trabajo, el resto miraba de reojo y no hablaba. Ese fue el momento más complejo».
El que narra esta historia es Édgar Olguín, un fotógrafo mexicano que ideó una provocadora forma de denunciar la desaparición de los 43 estudiantes de Iguala y la, a su juicio, complicidad del Estado.
Entonces juntó a un equipo de seis modelos, actores y actrices voluntarias que con un equipo técnico de cinco personas decidieron salir a las calles de México D. F. a lanzar en sus cuerpos desnudos su mensaje de protesta.
«En México es más alarmante un cuerpo desnudo que un cuerpo calcinado o desollado», explica a EL MUNDO Édgar. «Cada mañana uno puede ver en los quioscos la cabecera de seis periódicos con fotos de cadáveres destrozados, pero curiosamente un desnudo escandaliza más. Hemos perdido la sensibilidad«, insiste.
Alejandra, Víctor y Sara son algunos de los modelos que se han prestado voluntariamente su cuerpo para protestar por la desaparición de Iguala É. OLGUÍN
