
Por Luis Ramón López
MOCA.- Sigue llamando la atención del país, la terrible situación de inseguridad en que se desenvuelve el pueblo mocano, en los últimos tiempos, pueblo de hombres y mujeres trabajadores, azotado por la delincuencia, robos, atracos y violencia.
Se cree que en Moca, cada hora se produce un robo o un atraco, la ciudadania se encuentra secuestrada en su propia tierra por el espiral delincuencia que le afecta.
Las actividades comerciales, personales e industrials tienen que desarrollarse para no ser sorprendido por los delincuentes en horas tempranas del día, en las horas nocturnas calles en Moca, son un verdadero desierto.
Los distintos sectores mocanos ya no encuentran forma ni métodos de como enfrentar la ola delincuencia que le mantiene encerrado casi todo el día y la noche.
Las autoridades policiales, trabajan como si fueran cañeros, sin estructuras ni brujulas, lo que ha permitido que la delincuencia tome el control de la plaza mocana.
Se ven dos policias en un motor dando vueltas todo el día, sin resultados o se ven parados en una esquina, o apilados como el café en el frente del cuartel.
En una sociedad modernizada, se ven sus uniformados trabajando en la estrategia a ejecutar en el día, aqui es todo lo contrario son exhibicionistas, altaneros, carentes de disciplina; su trabajo no es cuidar la sociedad de los desmanes de los delincuentes, es buscarse como un toro.
Tenemos un general de origen mocano, jefe del commando PN regional norte, Olivence Minaya, un oficial de Carrera, meritorio, pero para su pueblo que le vio nacer, debiera redoblar los esfuerzos para detener los tormentos de los mocanos con la delincuencia y sus constants robos.