Se avecina una nueva guerra entre haitianos y dominicanos; vienen en busca de un pasado

Por Luis Ramón López, perodista.l.r@hotmail.com

SANTO DOMINGO.- Las demandas de la desgastada y virulenta Corte Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH), al igual que otros organismos y países, que no han podido solucionar en el tiempo, una milenaria estructura desordena en su crecimiento, corrompida y ataviada por conflictos comerciales de piraterias, de venta de esclavos y de irregularidades institucionales viciadas por conveniencias.

A la luz de esa amarga realidad, que desde nuestra fundación como nación libre y soberana, cuando el arrojo y valentia de nuestros valerosos héroes, en batallas sacrosantas sacaron al intruso invador haitiano, que por 22 años, mantuvo su yugo pisoteando y maltrando nuestra dignidad, y que hora pretenden regresar como si en su invasión dejaron huellas indelebles

Por el contrario, a su paso en su retirada por la vergonzante derrota, en la ciudad de Moca, salvajemente asesinaron a miles de hijos de esta productiva provincia, entre niños, ancianos y mujeres embarazadas, y como si fuera poco de su salvajismo saquearon todo el comercio y devastaron los sembradios de cultivos de yuca, plátanos y otros cultivos menores.

Igualmente, situaciones parecidas vivieron otros pueblos de la región del Cibaonoroeste, que se vieron afectados, cuando en su retirada forsosa cruzaban el trayecto por esos pueblos de la líneanoroeste. Hicieron todos los desmanes posible para dañar a nuestra gente.

Haití, desde su fundación hasta la fecha ha sido un Estado fallido, que se cimentó en base a la pirateria, el atropello y la invasión.

En nuestro tiempo es una sociedad falliada que vive del contrabando de lícores, armas, trata de mujeres, políticos corruptos y el traciego de drogas.

Sus raíces y su convivencia no ha sido con los dominicanos, por el contrario hemos tenidos duras batallas libertarias, que no han sido culpa de los dominicanos, nos invadieron para robar y saquear nuestras riquezas.

No fueron luchas políticas las que se dieron, fueron invasiones intrusas. En las literaturas haitianas se le enseña a los estudiantes que Santo Domingo, le pertenece, que fuimos gobernados por ellos, por 22 años, pero no le dice que les derrotamos.

En la población dominicana en estos momentos, se advierte y ese es el temor de la gran mayoria de dominicano de que nuevamente estamos siendo invadidos pacificamente, con fines que se desconocen.

Una joven haitiana vendedora de unos 23 años, decía en una parada de venta de artículos de miscelania,  en un breve diólogo con los compradores, que Santo Domingo era de Haití,  que así se lo enseñaron en las escuelas haitianas.

Todo esto evidencia, de que cada ciudadano haitiano que entra a territorio dominicano, viene motivado, no por los papeles ni crecimiento economico, detrás existen otros planes, temerosos y peligros para la estabilidad democratica que vive la República Dominicana, pero peor aún, cuenta con el apoyo de países que juegan la doble moral.

Esos paises que en su política migratoria echan de su territorio a cualquier, les cobrar multas para legalizar, pagar para el papeleo, te dan tiempo y te siguen cobrando, para la renovación de residencia te cobran caro, osea, tienes que pagar por todos los tramites, a los haitianos, quieren que se les haga graatis.

Clarando, a todos aquellos que demuestren que tienen papeles de nacimiento de su país de origen, no solamente para los hatianos, sino para todos aquellos que se encuentren de otras nacionalidad de forma ilegal residiendo en el país.

Se ha querido vender la falsa creencia de que los ajuste migratorios que el gobierno a realizado van en contra de los ciudadanos haitianos, esa es la excusa del enemigo silencioso y perburbador que por tradición es tradicionero.

El problema hatiano, es un muy delicado. Tenemos que ponerle mucha atención, no es migratorio, va más allá. Su historia es la memoria del pasado, se creen que son los dueños del país. Andan en busca de una raíz que no dejaron, dejaron muerte y destrucción, que no podemos olvidar los dominicanos.

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