
Por Luis Ramón López
MOCA.- Los mocanos viven y se desenvuelven diariamente en medio de torturas e irresponsabilidad en sus calles y avenidas de motoconchistas y conductores desaprensivos y temerarios, que sin velar por las regulaciones , reglamentos y leyes de tránsitos, son un peligro público.
Los motoristas y muchos conductores en Moca, no respetan las leyes de trasinto ni mucho menos el derecho de los peatones, es decir, el tránsito en Moca, es un «caos y un desorden mayúsculo».
No se respetan las señales, pero tampoco las reglas universales del Manual del Conductor, del que llega primero a una señal de parada es el que se moverá, sucede todo lo contrario, por esa situación se vuelve un caos y a veces a pleitos y muerte, en plena vía pública.
Los semáfaros, casi no se respetan, el dominicano entiende que en determinado horario es riesgoso detenerse, para no ser blanco de la delincuencia. Ese seria un elemento válido, pero no siempre.
Si el conductor fuera más precavido y los que conducen los motores menos prudentes, el tránsito en Moca y el reto de ciudades del país, se producirían menos accidentes y muertes a causa de la imprudencia de los del volantes en las carreteras y caminos.
A diriario se observan como conducen en nuestras en nuestras ciudades motoristas sin ningún miramiento y apego a las leyes, sin importar que su cuerpo es la carrocería y que el peaton tiene su derecho a transitar libremente.
Las autoriades de Obras Públicas y Comunicaciones y la AMET, deben retormar los manuales primero de cívica y del Conductor, para educar a la población que conducen en nuestras calles, con poco conocimientos y educación de manejo y prudencia.
Cada día son notorio en los hospitales y clínicas de la ciudad, los accidentados que llegan a estos centros de salud por accidentes de tránsito y la imprudencia en el manejo de muchos de ellos.
En los países desarrollados se respetan las leyes por su drasticidad en su aplicación y su elevado respeto a los derechos individuales de cada persona en la vía, aquí sucede todo lo contrario se irrespeta todo.
Si usted se ajusta a las leyes y tránsita por las calles cumpliendo los estandares del Manuel de Tránsito, es hasta maldecido o lo tildan de loco. Es un país donde la gran mayoría les gusta vivir en el desorden.
Cuando se no quiere aplicar la regla del orden, se protesta y anarquisan y hace tirar por las bordas los esfuerzos y voluntades para cerrar pasos al atraso y la inoperancia operaria que nos cobija.