
Por Luis Ramón López
SANTO DOMINGO.- La valorización que dá el pueblo a la gestión del presidente Danilo Medina, en sus primeros dos años, podría verse en grandes aprietos, si el mandatario no pone sus oidos en los latidos del corazón de la sociedad.
Tiene de sobras el presidente Medina, conocimiento que parte de los errores de la pasada adminstración del doctor Leonel Fernández, fue no escuchar a la población, que pusiera atención a la delincuencia, el narcotráfico, que invirtiera más en los pobres y menos en los ricos y no puso caso.
Y se le mencionó con nombres y apellidos los funcionarios corruptos en su gobierno, tampoco puso caso, mejor lo premiaba y a los hombres y mujeres de la base les daban migajas y hasta le cerraban las puertas a su llegada a los ministerios y hoy son precandidatos.
Danilo Medina, que sabiamente maneja el Estado, no debe olvidar estas enseñanzas y comenzar aplicar en su gobierno en estos dos años que le faltan, los principios que les enseños Juan Bosch, como discipulo que fue, de que el pueblo es soberano y determinante en la paz social, por lo tanto hay que escucharle y responder a sus exigencias, en este caso, cambios en las figuras del gobierno y que se atienda al dominicano en el exterior, que Danilo Medina ni el PLD, le pone caso, como plaza política determinante en una elección.
La política es sabia, pero también hace estupidos a muchos políticos que en la práctica diaria se convierten en verdugo de su propia gente.
El presidente Danilo Medina, que es amable, que escucha, atiende, serio y comprensivo, tiene como reto en estos dos años que le quedan en el ejercicio del poder, sino va a la reelección, extender su revolución a otras área como la salud, la seguridad ciudadana y la luz, para que la paz social reine en cada uno de los hogares dominicanos y que se mejore la garantia juridica en las inversiones para evitar la extorsiones políticas.
Los campos dominicanos, necesitan del gobierno mejores atenciones, no sólo caminos y carreteras, sino que la tecnólogia y la industrialiación del campo lleguen a los productores, de mano a una labor social de integración del campo y la ciudad.
Que la sonrisa natural y expontanea del presidente Danilo Medina, irradie esperanza en los rostros humilde de cada dominicano, que por primera vez, la vida comienza a cambiarle