
Por Luis Ramón López, perodista.l.r@hotmail.com
NEW YORK.- Crece la preocupación en el ambiente político dominicano en la ciudad de New York, luego de la dimisión de la asambleísta de origen dominicano Gabriela Rosa, aliada al senador y ex candidato al Congreso Adriano Espaillat, al declararse culpable de un cargo federal de estafa y mentir a Migración.
Rosa, era asambleísta en el Distrito 72 desde el 2012, que admitió haberse casado por conveniencia para obtener sus papeles y luego la ciudadanía estadounidense.
Ella dice que se arrepiente de haber regularizado su estatus migratorio hace 20 años de manera inapropiada. Todo esto sale a relucir después de la derrota de Adriano Espaillat, con quien trabajó muy de cerca.
Analistas políticos de la ciudad de New York, afirman que el abispero armado por los hechos cometidos que culpan a la ex asambleísta, de origen dominicano, repercutiran negativamente en el compartamiento electoral en procesos venideros, donde incluso enemigos de la diáspora dominicana política, podrían llamar a los dominicanos «tramposos , mentirosos y hasta adulterador».
Esto también implica que agentes de Migración comiencen a escudriñar los papeles de cada postulantes de origen dominicano, en próximas elecciones, en busca de irregularidades en sus documentos migratorios.
Otro aspecto negativo para los políticos de origen dominicano es que entre los votantes de otros orígenes y los propios dominicanos se pueda generar desconfianza y disminuya el caudal de votos.
Grabriela Rosa, al declararse culpable de una falsa declaración ante un tribunal de bancarrota en el 2009, se le acusa de violar
el Artículo 18 del Código Penal de los Estados Unidos-1001.