‘EEUU no se queda quieto y yo tampoco lo haré’, dice Obama en discurso

El presidente utiliza el discurso del estado de la Unión para anunciar que tomará más medidas sin esperar al Congreso

Obama durante el discurso del estado de la Unión.
Por MARÍA RAMÍREZWASHINGTON.-Presionado por su cuenta atrás en la Casa Blanca y temeroso de que los demócratas pierdan también el Senado en noviembre, Barack Obama planea gobernar ahora firmando más decretos. Bloqueado por el dividido Congreso, el presidente se conforma con una agenda más modesta, pero que dependa más de él.

Obama ha empezado el año con los peores índices de popularidad desde que llegó al poder tras un 2013 marcado por el parón legislativo en los asuntos que él considera prioritarios, como el control de armas y la reforma migratoria. Desde que existen encuestas comparables de Gallup, sólo George W. Bush, con la invasión de Irak y el desastre del huracán ‘Katrina’ a sus espaldas, empezó su sexto año de Gobierno con el apoyo de poco más del 40% de la población.

El discurso sobre el estado de la Unión de este martes ante el Congreso refleja la inquietud del presidente después de los escasos resultados de los últimos meses: sin grandes propuestas legislativas, pero con la promesa de los decretos que le piden sus votantes, en ocasiones a gritos durante los mítines. Según el presidente, 2014 es «el año de la acción». Y, si no logra cumplirlo con la legislación aprobada por el Congreso, lo hará con las armas que le quedan: «bolígrafo» (para firmar decretos) y «teléfono» (para movilizar seguidores).

«Estados Unidos no se queda quieto y yo tampoco lo haré», dice el presidente, según los primeros fragmentos del discurso. También promete actuar «donde quiera y cuando quiera para dar pasos sin legislación» con las armas que le quedan al margen del Congreso: «bolígrafo» (para firmar decretos) y «teléfono» (para movilizar seguidores).

Obama dice que 2014 será «un año de acción» y asegura que la mayoría de sus órdenes ejecutivas serán para mejorar la economía. «La dura realidad es que incluso en mitad de la recuperación demasiados estadounidenses trabajan más que nunca sólo para sobrevivir, ya no digamos progresar. Y demasiados siguen sin empleo«, reconoce en el discurso. «No sucederá de la noche a la mañana y no estaremos de acuerdo en todo. Pero lo que os ofrezco es una serie de propuestas prácticas y concretas para acelerar el crecimiento, fortalecer la clase media y construir nuevas oportunidades para ascender a ella», dice Obama. «La oportunidad es lo que somos. Y el gran proyecto de nuestra generación es restaurar esa promesa».

Subir el salario mínimo

Este martes empezó «dando ejemplo» de lo que quiere hacer y anunció que dictará una orden ejecutiva para subir el salario mínimo de 7,25 a 10,10 dólares (de 5,30 a 7,43 euros) a la hora para los nuevos trabajadores de empresas contratistas públicas. Esto afectará a varios cientos de miles de empleados, desde los obreros de las carreteras hasta los lavaplatos en las bases militares. La ley para elevar el salario mínimo a la población general que beneficiaría hasta a 21 millones de empleados sigue paralizada en el Congreso.

Obama también intentará convencer a empresarios y gobernantes locales para que le sigan. Utilizar el arma del «teléfono» no se limita a hacer llamadas: supone seguir haciendo campaña para conseguir el apoyo popular. Este miércoles y este jueves el presidente recitará su discurso sobre la economía en fábricas de Maryland, Pensilvania, Wisconsin y Tennessee.

Las medidas que Obama puede tomar sin el Congreso tienen un impacto más limitado, pero el presidente puede frenar las deportaciones de inmigrantes (ya lo ha hecho con los más jóvenes) o aprobar nuevos límites de emisiones contaminantes para las fábricas (ya está en ello).

«Consciente de la reticencia del Congreso a colaborar a veces, el presidente va a ejercer su autoridad», explica el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney. «Podemos mover este país hacia delante juntos. Y ‘juntos’ no sólo significa con el Congreso. Significa todos nosotros juntos y no sólo los tipos de Washington».

Escasez de propuestas legislativas

El presidente dice ser «optimista» sobre el futuro de Estados Unidos, pero reconoce su «frustración» como «ciudadano» por la escasez de respuestas legislativas desde el Congreso, donde republicanos y demócratas están divididos incluso dentro de sus partidos. Obama teme un panorama aún más complicado a partir de noviembre, cuando se celebran elecciones para renovar la Cámara de Representantes, de mayoría republicana, y un tercio del Senado, de mayoría demócrata. Los demócratas tienen pocas posibilidades de reconquistar la Cámara y podrían perder el Senado, donde ocupan más escaños entre los que estarán en juego.

En este contexto, Obama está dispuesto a utilizar el poder ejecutivo al que ha recurrido con mucha menos frecuencia que sus predecesores, con sólo 168 decretos. Desde el siglo XIX, sólo George H. W. Bush firmó menos órdenes ejecutivas que él (166), pero estuvo sólo un mandato. George W. Bush ejecutó 291 y Bill Clinton, 364, según el registro federal. El récord lo tiene un presidente de guerra, Franklin D. Roosevelt, que promulgó más de 3.500 decretos en sus casi cuatro mandatos.

A Obama tal vez le han parado sus habituales reticencias intelectuales como ex profesor de Derecho Constitucional.

En noviembre, el presidente fue interrumpido en dos mítines en San Francisco por seguidores que reclamaban que actuara con decretos para legalizar inmigrantes. En un momento, el público incluso coreó a favor de «anular» al Congreso. «Antes de que todo el mundo empiece a aplaudir, así no funciona», anunció Obama, «tenemos esta Constitución, tenemos todo esta cosa sobre la separación de poderes. Así que no hay atajos para la política, no hay atajos para la democracia».

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