
Por Luis Ramón López(perodista.l.r@hotmail.com)
NEW YORK.- La crisis económica que afecta a los países desarrollados y a la que no escapa EE.UU. y New York por ser la ciudad de los emigrantes, ha provocado la pérdida de los empleos de miles de trabajadores que al no tener otra alternativa para sobrevivir a la situación de desempleo y falta de dinero a vivir en la indigencia.
Esa indigencia social en una sociedad donde los valores no existen, sino que las necesidades más perentorias como vivienda, comidas, ropas, transporte y otras para ser enfrentadas tienen que ser con dinero, que genera el trabajo productivo de cada miembro de una familia.
En la actualidad el gobierno y la ciudad en las ayudas que ofrece a millones de personas para salud, viviendas y comidas han hecho a estos programas de asistencia grandes recortes, lo que ha provocado que la calidad de vida de los neoyorquinos se vea dramáticamente afectada.
Un trabajador que gana un salario promedio de 350 dálares semanal, no le alcanza para pagar la elevada renta que ronda en unos 1,500 dólares como mínimo mensual, al que se le agrega los altos precios de la comida, el gas y la luz, servicios éstos que en los últimos años alcanzan tarifas astronómicas
En la ciudad de New York, esta grave situación provocada por las pérdidas de los empleos que generaban principalemnte la industria de la aguja, los ciudados de ancianos, las bodegas y las mismas agencias de la ciudad como la MTA y housing que millares de personas entreguen sus apartamentos por no poder pagar la renta y recurran para guardar sus ajuares caseros a los llamdos «Stores», que son pequeños cubículos o cuartos que rentan compañias que han crecido enormemente en los vecindarios de clase pobre y media.
Ha sido tan grande el impacto en la población que muchas personas que al verse sin empleo, dinero y su familia pasando hambre, increíble pero cierto en New York, separando a los miembros de su familia a que vivan con parientes, y otros tomar la terrible alternativa de busca una cobija para dormir en el subterraneo del tren de la ciudad de New York.
En horas de la noche, de madrugada, en las principales rutas del tren neuyorquino, principalemente en los trenes A, L, G, B, C, 4, 6, 2 y otros, son dramáticas las escenas de personas de toda la clase tiradas en los asientos de los trenes agotadas por las misicitudes y precariedades en las que se desenvuelven en su trajin cotidiano.
Es tan preocupante la situación en la ciudad de New York por la carestía de los empleos, la renta y todo caro, lo que nubla el panorama del «sueño americano» para millones de latinos, que llegaron américa en busca de mejor futuro para su familia, es que la gran Manzana, la mole de hierro ya no es la panacea para acumular riquezas ni encontrar el «sueño americano» de antaño.