Sabor y salud en la gastronomía orgánica

Nicolás Frigerio
Santo Domingo

Cuando escuchamos que un producto es orgánico, llega a nuestra mente un sinnúmero de características que se pueden adjudicar a esos alimentos. Nutrición, sabor, seguridad, ecología y otros atributos lo definen.

Por esas bondades, hoy quiero tratar el tema de los alimentos orgánicos. Para tener las características que lo colocan en este renglón,  el consumo de este producto debe repercutir positivamente en la salud.

Alimento orgánico es todo aquel en el que, en su proceso de crianza (en el caso de un animal) o de cultivo (en el caso de frutas y vegetales), no han intervenido agentes químicos como fertilizantes y pesticidas, y donde la tierra en la que fue cultivado esté libre de los mismos, por una cantidad determinada de años. En el caso de los animales, es mucho más complejo, ya que la alimentación debe ser orgánica, su crianza debe ser libre, ni en corral ni en jaula, y el animal no debe sufrir estrés.

En el caso de los vegetales y frutas, el suelo debe estar libre de pesticidas y fertilizantes químicos, solo se pueden utilizar fertilizantes orgánicos certificados. Se deben utilizar abonos orgánicos.

Nutricionalmente no se ha comprobado que los alimentos orgánicos sean mejores que los de cultivo convencional; a diferencia de las carnes que sí tienen mejor valor nutricional.

En cuanto al sabor, personalmente encuentro que los vegetales orgánicos saben más natural, tienen mucho más aroma, mejor textura, basta con comparar distintos tipos de lechugas para darnos cuenta. Solo con decir que no existen agentes transgénicos es un gran punto a favor. En lo que tiene que ver con la seguridad, es importante saber que en los productos orgánicos no vamos a encontrar este tipo de residuos químicos.

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