
Que el espiritu de la Navidad llegue a cada hogar y que el Año Nuevo 2014, puedas recoger los frutos de la felicidad y la alegría que sembraste en el año viejo. Esa alegría que refleja en el rostro y que irradía en el espejo de nuestra alma.
Por ello y por muchas cosas más la Navidad, sigue siendo el encuentro unificador de la familia, de los amigos y nuestros semenjantes para dar amor y comprensión.
Que estas navidades y las que vienen sean el consuelo de vivir y conseguir crecer en bondades y servicios a los demás, porque eso son las Navidades: Dar y recibir. (Por Luis Ramón López)