La población de tigres en Nepal ha pasado de los 121 felinos censados en 2009 a los 198 registrados en la actualidad, según anunciado esta semana el Departamento nepalí de Parques Nacionales y Conservación de la Vida Silvestre (DNPWC, en sus siglas en inglés).
Según un ecologista del DNPWC, Maheshwor Dhakal, ese incremento de la población de tigres se debe a una mejora de su hábitat, un cuerpo policial más activo y preparado, y a las compensaciones a personas atacadas por felinos, lo que evita represalias.
Para los conservacionistas es ese último aspecto, que se traduce en una total implicación de la población local en los esfuerzos por proteger a los tigres, la clave para poder alcanzar los objetivos conservacionistas.
El último censo se realizó durante un período de cuatro meses -de febrero a mayo- en cinco áreas protegidas de Nepal y en los bosques adyacentes situados en el sur del país, que limitan con la India a lo largo de una superficie de 4.156 kilómetros cuadrados.
El método tradicional para realizar censos de tigres era hasta hace poco el de contabilizar sus huellas, pero según los expertos ese procedimiento ha quedado obsoleto, por lo que en la actualidad se emplean cámaras fotográficas para el registro de los felinos.
En el caso de Nepal se utilizaron 500 cámaras, colocadas en parejas -una en frente de la otra- para que cuando los sensores detectaban a un tigre (gracias al calor que desprende) se disparasen y tomasen la imagen del felino desde diferentes ángulos.
En total se tomaron 7.699 fotografías, con las que se pudo identificar a los 198 felinos gracias a las rayas de su piel, que cumplen la función de huellas dactilares.
El Gobierno nepalí iba a compartir los resultados del estudio con la India -donde también se está realizando un censo de tigres- para evitar que algunos felinos que atraviesan la frontera común sean contabilizados dos veces.
Sin embargo, Nepal ha tenido que posponer el encuentro para contrastar datos con el país vecino hasta septiembre, debido a que la India aún no había finalizado su recuento.
Ese intercambio de información posibilitará también que cuando la policía confisque pieles a los traficantes se identifiquen los lugares donde operan los cazadores furtivos.
La piel y otros miembros de los animales son comercializados principalmente en China, país en el que diferentes partes del cuerpo del felino se emplean para elaborar medicinas tradicionales, y Tíbet, donde su piel se usa en la elaboración de vestimentas.
Según Shanta Raj Gyawali, un miembro del grupo de expertos que supervisó el censo, el fuerte descenso de la comunidad de tigres entre 2001 y 2009 se debió al aumento de la caza durante la guerra que asoló Nepal y que enfrentó al Estado con la guerrilla maoísta.
Un caso paradigmático es el del Parque Nacional de Bardiya, en el suroeste de Nepal, donde la comunidad de tigres pasó de 47 en 2001 a 18 en 2009, aunque el nuevo censo ha elevado de nuevo el grupo de felinos en la región hasta los 50, afirmó Gyawali.
Más noticias