
COLOMBIA.-A las 9:20 de la noche de este miércoles, la Juez 47 penal de Control de Garantías dio inicio a la audiencia de judicialización de Ángel Mauricio Pulgarín Orjuela y Wilson Daniel Peralta Bocachica, dos conductores de taxi, implicados en el asesinato del agente de la DEA, James Terry Watson, ocurrido el pasado jueves en Bogotá. (Lea: El prontuario de la banda que asesinó a un agente de la DEA en Bogotá).
En principio, la jueza decretó legales las capturas de las dos personas, al considerar que se realizaron sin violar los derechos fundamentales y en los términos establecidos por la ley. La Fiscalía se disponía entonces a realizar la formulación de imputación de cargos contra Pulgarín y Peralta.
La Fiscal 237 de la URI de Usaquén, Mónica Escobar Morales, inició su intervención solicitando que se proyectara un video en el que aparecían imágenes del momento en el que los delincuentes en taxis, abordaron al agente de la DEA, y otras, en las que se apreciaba como desmontaban las sillas del vehículo de servicio público, presuntamente para borrar evidencias. (Lea: dueños de taxis niegan haber participado).
Mientras se rodaban los videos, la Fiscal aseguraba que tenía pruebas y evidencias suficientes que demostrarían que los dos taxistas serían responsables, en condición de coautores, de los delitos de homicidio agravado en concurso con secuestro extorsivo agravado en calidad de tentativa, hurto calificado y concierto para delinquir.
La Fiscal argumentó que estas dos personas presuntamente conformaban una organización criminal dedicada al hurto a personas bajo la modalidad de ‘paseo millonario’ y que en el caso del homicidio del agente de la DEA, James Terry Watson, incurrieron en una conducta delictiva grave, por tratarse de una víctima con cargo diplomático y en estado de indefensión.
Acto seguido, la jueza le preguntó a la Fiscal que con qué finalidad había proyectado el video, a lo que la funcionaria respondió que “era simplemente para ambientar la audiencia de formulación de imputación con imágenes que aparecían siempre en los diferentes noticieros”. Respuesta que nunca entendió la juez. (Vea en imágenes cómo fue el atraco y el seguimiento a los capturados).
Así mismo, la delegada de la Procuraduría hizo reparos a la imputación de cargos, al considerar que la Fiscalía no fue clara con los roles que tenía cada uno de los implicados en el crimen del agente de la DEA. Igual posición tomaron los abogados defensores de los dos taxistas.
La juez, al notar la improvisación y falta de experiencia de la Fiscal del caso, quien además no utilizó términos apropiados para referirse a cada procedimiento efectuado en la investigación, advirtió que podría suspender la audiencia de formulación de imputación de cargos.
«Este juzgado se une a las reclamaciones del ministerio público y de los defensores, lo advertido por la Fiscalía resulta caótico, no se satisfacen esos lineamientos de legalidad que hace alusión la norma», dijo la juez.
La juez también le pidió a la Fiscal Mónica Escobar Morales que aclarara aspectos como “cuál es el hecho desplegado frente a la investigación que usted lleva en curso, cuál es la participación de cada una de estas personas y cuál es ese soporte de material, de evidencia, de información legalmente obtenida que los vincule con esta investigación y esta imputación”.
Los argumentos que entregó la funcionaria del ente investigador generaron más confusión que claridad, lo que llevó a la Fiscal, presa de los nervios, a solicitar un receso, el cual inmediatamente fue negado por la juez.
Transcurridas tres horas de audiencia, sin poder encontrar méritos para dictar medida de aseguramiento contra Pulgarín y Peralta, la juez determinó dejarlos en libertad. “Con todas las falencias que hemos observado por parte de la delegada de la Fiscalía, este estrado judicial dispone el restablecimiento de la libertad de los ya señalados señores”. (Lea: dueños de taxis niegan haber participado).
Mientras una multitud de familiares de los capturados aplaudía la decisión, la frustración de una docena de policías de la Sijín se reflejaba en sus rostros, que veían como el duro trabajo de siete días, se había tirado a la caneca.
Finalmente, Ángel Mauricio Pulgarín Orjuela y Wilson Daniel Peralta, coincidieron en afirmar que se hizo justicia y que la decisión adoptada por la juez demostraba su inocencia.
Sobre la víctima
James Terry Watson, de 41 años y casado con una colombiana –no tenía hijos–, perdió la vida en la medianoche del jueves, tras salir de un restaurante del parque de la 93, en el norte de Bogotá, donde fue víctima de un robo cometido por delincuencia común, según los informes preliminares. (Lea: La delincuencia acabó la luna de miel de Fadia y el agente de la DEA).
La DEA informó que el funcionario llevada 13 años trabajando en la institución y que integró un grupo élite de 50 hombres que realizan misiones especiales y secretas encomendadas directamente por la Casa Blanca, llamado Equipos de Apoyo y Asesoramiento de Despliegue Extranjero (FAST, por su sigla en inglés).
Había prestado servicio en Hawai, Puerto Rico y Afganistán. Hace unos meses fue asignado a la oficina que la DEA tiene en un discreto edificio de Cartagena.
ANDRÉS ZAMBRANO
REDACCIÓN JUSTICIA