Ciudad del Vaticano, 12 mar (EFE).- Los 115 cardenales que votarán al sucesor de Benedicto XVI están ya en la capilla Sixtina, donde se encerrarán en el cónclave que elegirá al 266 Papa de la historia de la Iglesia Católica. Los cardenales entraron en la Sixtina a las 16.30 hora local (15.30 gmt), tras reunirse un cuarto de hora antes en la cercana capilla Paulina para una oración inicial, tras la cual el purpurado que preside el rito, el cardenal Giovanni Battista Re, les recordó en latín, lengua en la que se desarrolla el ritual, que están allí para elegir al Sumo Pontífice.
Desde la capilla Paulina comenzó la procesión, que atravesó la Sala Regia para llegar hasta la colindante Sixtina.
Una cruz abrió la procesión, seguida de la Capilla Musical Pontificia, algunos prelados, los ceremonieros, el secretario del colegio cardenalicio, Lorenzo Baldisseri; el vicecamarlengo, Pier Luigi Celata, y el cardenal octogenario maltés Prosper Grech, encargado de pronunciar la última meditación antes del voto, y el Maestro de las Celebraciones Pontificia, Guido Marini.
Detrás los cardenales, en orden inverso de precedencia: primero los de la orden de los diáconos, seguidos de presbítero y de los obispos.
La procesión la cerró el purpurado Giovanni Battista Re, que es el cardenal de la orden de los obispos más antiguo, debido a que tanto el decano del colegio cardenalicio como el vicedecano, Angelo Sodano y Roger Etchegaray, no pueden entrar en el cónclave al tener más de 80 años y la normativa vaticana impide a los purpurados octogenarios votar, aunque si pueden ser elegidos.
Todos entraron recitando las letanías en la capilla Sixtina, que sigue siendo el tradicional lugar donde, bajo el fresco del «Juicio Final» de Miguel Ángel, se elegirá al sucesor del papa Ratzinger.
En el recinto están el Sustituto de la Secretaria de Estado, Angelo Becciu; el Secretario para las Relaciones con los Estados, Dominique Mamberti.
También el Prefecto de la Casa Pontificia, Georg Ganswein; religiosos de la sacristía de la Sixtina, los sacerdotes que se encargarán de las confesiones de los cardenales, y el Comandante de la Guardia Suiza Pontificia, Elmar Mäder, como establece el ceremonial.
Juramento de los cardenales que elegirán al nuevo papa
Una vez en la capilla Sixtina y tras recitar las letanías y cantar el «Veni, Creator Spiritus», himno de invocación del Espíritu Santo, los 115 cardenales han pronunciado el siguiente juramento, como establece la Constitución Apostólica «Universi dominici gregis»: «Todos y cada uno de nosotros cardenales electores presentes en esta elección del Sumo Pontífice prometemos, nos obligamos y juramos observar fiel y escrupulosamente todas las prescripciones contenidas en la Constitución Apostólica del Sumo Pontífice Juan Pablo II, Universi Dominici Gregis, emanada el 22 de febrero de 1996.
Igualmente, prometemos, nos obligamos y juramos que quien quiera de nosotros que, por disposición divina, sea elegido Romano Pontífice, se comprometerá a desempeñar fielmente el «munus petrinum» de Pastor de la Iglesia universal y no dejará de afirmar y defender denodadamente los derechos espirituales y temporales, así como la libertad de la Santa Sede.
Sobre todo, prometemos y juramos observar con la máxima fidelidad y con todos, tanto clérigos como laicos, el secreto sobre todo lo relacionado de algún modo con la elección del Romano Pontífice y sobre lo que ocurre en el lugar de la elección concerniente directa o indirectamente al escrutinio.
No violar de ningún modo este secreto tanto durante como después de la elección del nuevo Pontífice, a menos que sea dada autorización explícita por el mismo Pontífice; no apoyar o favorecer ninguna interferencia, oposición o cualquier otra forma de intervención con la cual autoridades seculares de cualquier orden o grado, o cualquier grupo de personas o individuos quisieran inmiscuirse en la elección del Romano Pontífice».
A continuación, cada cardenal elector, según el orden de precedencia, ha prestado juramento con la fórmula siguiente: «Y yo, (nombre de pila) Cardenal (apellido) prometo, me obligo y juro».
Y poniendo la mano sobre los Evangelios, añadió: «Así Dios me ayude y estos Santos Evangelios que toco con mi mano». EFE
